No. ¿Los seres de luz nos dan la felicidad? No. Ni ellos, ni canalizar sus palabras. La felicidad no viene de fuera ni depende de lo que es ajeno a ti, o siempre estarías en una búsqueda interminable y en actitud dependiente. No nos han diseñado así. Nuestro diseño —sea cual sea nuestro origen— es inteligente y, por tanto, no hemos sido creados para arrastrarnos llorando por el fondo en busca de la paz interior, la salud, el amor y el dinero, y tener una buena vida.. ¿Que cómo lo sé? Conocimiento, experiencia, sentido común y conversaciones con mis guías. Todo eso junto me ha llevado a escribir esto para ti: puedes ser feliz o no serlo, pero depende de ti. Canalizar sus mensajes te ayudará, pero no es la solución.
Usemos la lógica... Si el dinero diera la felicidad en este mundo, todos los ricos serían felices, y no es así. Si tener a alguien que te ame incondicionalmente evitase la depresión, esta enfermedad no se daría en los miembros de parejas felices, y tampoco es así. Si el éxito generase paz interior, ¿las personas exitosas tendrían miedo a perder lo conseguido y afán por lograr más? Yo creo que no. Y, por último, si el contacto directo con los seres espirituales fuera la clave para ser felices, solo quienes notan estas energías o reciben sus mensajes podrían ser felices; el resto, no. ¿Es justo?
¿Dónde está la felicidad?
Entonces, ¿dónde habita la escurridiza y efímera felicidad? Tal vez es mucho menos tangible de lo que soñábamos en la niñez y más parecida a un gato callejero que, a veces, viene a vernos y, a veces, es una actitud del corazón, y no un conjunto de ideales ni un número mínimo de ceros en la cuenta bancaria, ni siquiera una salud de hierro o un amor de novela.
Puedo seguir buscando pruebas y experimentos o leer a los grandes filósofos, clásicos y modernos, pero mi pasión y mi misión son la canalización espiritual y su enseñanza, así que he pedido que nos den su visión al respecto. Esto es lo que me dijeron:
"Se es feliz cuando se observa con neutralidad lo que sucede, lo que os rodea, con el objetivo de respetar las diferencias. La meta ha de ser comprender que hay muchos caminos para llegar al mismo lugar y que la elección de la senda depende de la evolución del alma. Por tanto, mirar, escuchar y sentir el mundo con neutralidad y objetividad, no desde uno mismo, os permitirá alejar el dolor y la incomprensión y elevar vuestra consciencia sobre los acontecimientos cotidianos.
Otro paso hacia la felicidad consiste en sentarse, relajarse y, simplemente, vivir. Los conocimientos son necesarios para la evolución de la especie, pero no para la evolución del alma. Por eso, ni las personas más sesudas y brillantes intelectualmente poseen la felicidad, ni ser una persona poco inteligente y nada cultivada impide ser feliz. No hay relación alguna. Al contrario, quien piensa demasiado altera la realidad y le pone su carga y su visión personal, lo que no es real y aleja de la neutralidad del contento. Y quien piensa menos, quien no se enreda en discursos circulares, puede estar más cerca de la verdad de las cosas porque las percibe tal como son. Así que la felicidad es la verdad, no el examen, ni la investigación, ni los coloquios.
Fijaos en los animales. Simplemente están. Ese es el secreto: la felicidad es estar. ¿Qué es estar? Estar es ser en todos los sentidos, completamente, en el instante presente, el único que existe. ¿Qué es ser? Es respirar observando y sintiendo la respiración, solo esta. Es escuchar al cuerpo, saber qué os dice en este momento, no ayer ni mañana, sino ahora. Dormir sintiendo cómo se ralentizan los sistemas del organismo para recuperar fuerzas. Ser es escuchar al otro como si no existiera nada más en el universo. Es sentarse conscientemente, comer conscientemente, trabajar conscientemente... Es centrarse en lo que hay ahora: estar presente. Ese es el camino a la felicidad real, porque en la presencia está todo.
¿Cómo estar presente? Dejando fuera todo lo que no es el ahora. El pasado, el futuro, lo que no existe, lo que no está en vuestras manos, lo que es de otro, lo que le pertenece o le corresponde a otros, como su destino... Deja que los ríos fluyan y las nubes lluevan en el ciclo imparable de la vida. Permite que el otro sea el otro; eso te llevará a la felicidad. Y deja ya de exigirte un 10, de culparte porque sacaste un 5 o de no esforzarte asumiendo ya un 0. La única calificación importante en el presente es estar en el presente. ¿Qué tal vas con eso?
En síntesis...
Termino con sus palabras:
"No importa lo que digamos nosotros, importan tus propias decisiones, tus elecciones, tus caminos... Si fuera por nosotros, todo el mundo sería feliz ahora mismo. Y se puede, pero no depende de nosotros, sino de vosotros."


