Eso dicen los maestros espirituales, que todo nos acerca a la luz. Y yo, por fin, creo que lo voy comprendiendo.
Voy a hacerte una confesión que, si eres perceptivo/a, no te resultará nueva. Si sigues mi trabajo desde hace años, verás mis cambios, mis incongruencias e incluso mis diferencias con los seres de luz. Siempre digo que me cuesta pensar o sentir como ellos, que ya me gustaría a mí, pero que me cuesta. No me excuso, no me justifico... Me cuesta. No lo envuelvo en «a todo el mundo le pasa» o «es que es muy difícil», sino que acepto y expreso abiertamente que sueño con tener un mayor nivel de consciencia, pero que este es el que tengo.
Me enfado, me defraudo, me molesto, discrepo de lo que canalizo más de una vez, pero eso no me hace peor canal ni mucho menos, peor persona. De hecho, lo he consultado con ellos y me han recordado la importancia de la autenticidad y la valentía de expresar opiniones diferentes ¡a los seres de luz! Pues sí, nos dejan tener la vibra baja, cometer errores, estar tristes, comer carne, perder tiempo y gastar dinero en tonterías. Pero... esperan con paciencia infinita que sigamos creciendo, que avancemos y que nos parezcamos cada vez más a nuestra verdadera esencia: la luz (la consciencia, el amor o el nombre que prefieras).
Tras esta mini confesión de mis pecados más visibles, puedo decir, al fin —¡madrecita, ya era hora!— que ya lo voy entendiendo todo. Eso sí, no sé explicarlo. Solo sé que siempre tuvieron razón. Sé que los seres de luz nos aman y nos guían, pero respetando completamente nuestro libre albedrío, que es nuestro derecho principal. Y sé, ahora por experiencia, que todo se crea, ocurre o acontece para nuestro mayor bien espiritual.
TODO FAVORECE LA LUZ
En otras palabras, lo que consideramos negativo nos permite obsesionarnos con ello hasta lograr —o no— resolverlo, sanarlo u olvidarlo. Lo que llamamos denso, oscuro, bajo, etc., no son más que oportunidades para quedarnos ahí echando más rabia o dolor a la situación o, por el contrario, oportunidades para abrazarlo, asentir y embellecerlo con nuestra comprensión. Ojo, no se trata de comprenderlo con la mente como se entienden las matemáticas o como se cuentan las sílabas de un verso. Se trata de una comprensión que está por encima de los argumentos del ser humano, por encima de los estudios y de la experiencia.
Ellos quieren y esperan que traspasemos cada experiencia sin mancharnos, como de puntillas, diciendo internamente: «Esto tan grande o tan grave no me altera, sino que me empuja a ser mejor». Lo he visto con mis ojos, es así. Disculpa si no lo sé explicar mejor.

PUEDO CORTAR MADERA
Tony de Mello era un maestro espiritual que escribió varios libros de contenido espiritual, la mayoría de ellos llenos de cuentos y aforismos. En uno de ellos, que habla sobre la iluminación, comienza así:
Cuando el Maestro Zen alcanzó la iluminación, escribió lo siguiente: «¡Oh, prodigio maravilloso; puedo cortar madera y sacar agua del pozo!». Pues bien, ¡eso es la iluminación! ¿Esperabas algo más llamativo? ¿Más rimbombante? ¿Más música, neones, riqueza? Esta es la mayor riqueza: que la persona se da cuenta de todo, sobre todo, de que se da cuenta. Y, por fin, después de años y años de trabajo personal y años canalizando seres de luz —en público y en privado—, hace unos días lo comprendí todo en mi corazón.
No me he iluminado, sería arrogante y falso decir eso, pero al fin lo voy pillando. Y no encuentro mejor expresión que la frase llena de asombro y consciencia del maestro de este cuento.
¿SE TARDA EN AUMENTAR LA CONSCIENCIA?
Bueno, al menos yo, sí. Porque este mismo cuentecillo me lo leía mi madre cuando yo tenía unos doce años. Los cuentos de El canto del pájaro o La oración de la rana, ambos de Tony de Mello, estaban en mi casa desde los años ochenta. Y los leíamos, no vayas a creer que estaban de adorno. Y han tenido que pasar más de cuarenta años para que comprenda estas palabras. Cuarenta, como los cuarenta días de Jesús en el desierto o las cuarentenas de las enfermedades o la del parto... Más de cuarenta años y ahora sé que ¡puedo cortar madera y sacar agua del pozo! Así que no tengas prisa. Todo llega.
Si quieres comunicarte con tus ángeles o tus fallecidos o tu dios, puedes hacerlo. Pero requiere práctica y, sobre todo, consciencia. Si quieres vivir un amor de película, necesitas consciencia. Y si quieres ser rico, no necesitas dinero, sino consciencia.
Me gustaría que se entendiera mejor lo que digo, pero tampoco me preocupa. Mi misión es contarlo, no soy responsable de la respuesta, solo de la comunicación. Así que termino ya con este deseo para ti: Ojalá pronto puedas exclamar «¡Oh, prodigio maravilloso; puedo cortar madera y sacar agua del pozo!».
Que la luz te acompañe siempre y, algún día, la veas.


