PASADO OSCURO, VIDA CON LUZ

Cómo te influye el pasado oscuro

Lo afirmo rotundamente: el pasado deja su huella en nosotros y puede marcar nuestra vida. Está comprobado científicamente que el tipo de alimentación de una mujer influye en sus descendientes hasta varias generaciones después. Si lo que comió tu abuela puede influir en ti, ¡imagina lo importante que es lo que tú comes cada día!

Si hablamos de ejercicio, ocurre algo parecido: el cuerpo tiene memoria. Es decir, quien hace ejercicio y lo deja, pero años después vuelve a hacerlo, ¡lo nota mucho antes que quien nunca entrenó! Supongo que vivir es como montar en bicicleta: no se olvida.

Si lo que hicimos bien en el pasado nos ayuda en el presente, ¿lo que hicimos regular nos pesa o nos penaliza del mismo modo? Una persona que ha llevado una mala vida en el pasado lleva esas marcas en el rostro, no solo en el hígado, los pulmones, los huesos o el corazón. Su rostro también lo evidencia. Así que pregúntate qué calidad de vida o qué rostro quieres tener más adelante y haz hoy lo que tengas que hacer. Ahora.

Supongo que esto es aplicable a las amistades, al trabajo, al hogar y a la economía. Aplícalo tú; no quiero alargar mucho este artículo, pero, en resumen, lo que hacemos ahora siembra el éxito o el desastre en un futuro próximo.

¿Qué dicen los seres espirituales?

En este caso, se han acercado a mí dos arcángeles, Miguel y Gabriel. Ambos, alternándose como en un diálogo teatral, y han afirmado:

«Sí, el pasado antiguo, incluso el olvidado, también siembra en vuestros corazones las semillas de los cultivos futuros. Quien amó y fue amado entiende de amor. Quien fue repudiado teme el rechazo, aunque no sepa ni por qué o, al contrario, se arrastra mendigando un poco de amor, ignorando las causas la mayoría de las veces.

Si alguien fue atacado o robado hace siglos, en otras vidas, su alma mantiene el recuerdo de la desconfianza, del temor y de la sobreprotección, y eso le impide vivir la belleza de cada momento, pues ya no es necesario repetir aquello que fue superado. El alma, ignorante del pasado, vuelve inconscientemente a aquellos tiempos y reproduce el mismo comportamiento, ante el asombro de uno mismo y de los demás.

Nosotros sabemos lo que cada uno está viviendo en este instante, pero nuestra tarea no es advertir, evitar ni curar, sino dar conciencia para que la comprensión os sitúe de nuevo en el presente, sin huellas de tiempos antiguos.

¿Cómo se logra vivir aquí y ahora sin el lastre de los traumas antiguos? Mirándolo todo como si fuera completamente nuevo y prestando atención al instinto secreto y sutil del alma.

En el otro extremo del funcionamiento de la memoria del alma ocurre lo mismo. Cuando respondes con amor y con generosidad de un modo automático e inconsciente, no siempre es debido a la nobleza de tu corazón. Hay mandatos ocultos, muy antiguos, firmados en otras vidas, que ahora te hacen solidario y altruista, incluso cuando no quieres serlo.

¿Dónde queda tu libertad? En tu conciencia. Si te detienes y escuchas tu voz, la de tu alma, sentirás con absoluta claridad si debes dar un paso o no. Pues ni siempre hay que ayudar ni siempre hay que temer. Cada momento es único; cada situación requiere una visión exclusiva, objetiva, actualizada y consciente.

La mejor manera de dejar los tiempos pretéritos en el pasado y evitar el lastre pegajoso de las vidas pasadas es vivir plenamente el presente y tomar la decisión más pura posible ante lo que tienes delante. Ni siquiera es necesario saber de dónde viene todo, qué viviste o qué te ocurrió. No hace falta saber si te esclavizaron o si gobernaste un país. Eso no es relevante si no sabes desprenderte del miedo al sufrimiento y aprovechar la lección que te dejó haber tenido éxito en algo.

El pasado, próximo o remoto, está para enseñarte: toma lo que te ayuda y rechaza lo que te hunde. Saber distinguir esto es luz.»

¿Pueden ayudarte los maestros espirituales? Sí. Te ayudan a detenerte y sentir el presente. Te animan a seguir tu voz interior. Te sostienen para que no caigas en un sufrimiento inútil, gratuito y dañino.

—¿La solución sería modificar el pasado?

Los arcángeles respondieron al unísono:

«No sirve cambiar el pasado si tú sigues siendo el mismo. El cambio es tuyo, no de la historia. La solución no está en cambiar el tiempo o el espacio, sino en transformar tu corazón. Se trata de que, estés donde estés y pase lo que pase, seas la luz creadora, poderosa e inteligente que, en realidad, conforma tus células. Entonces hay sanación del pasado. Entonces hay evolución del alma. Entonces preparas experiencias más próximas a tu nueva frecuencia.

¿Cómo lograr las experiencias que deseas? Demuestra que puedes ver la luz en medio del desastre, del dolor y de la incomprensión. Si sabes ver lo bueno donde sea, lo bueno se hará cada vez más presente en tu vida. Está en tu mano. Tú creas tu futuro.»

¡QUIERO APRENDER Y CRECER!