Canaliza con Amada Selina

Es el principio de un proceso más complejo pero esos signos demuestran el cambio de vibración, así que, sí, cualquier percepción es señal de que ¡puedes canalizar! Relájate y confía.

La lista es larga: miedo, falta de confianza en ti o en el método, la fama negativa de las herramientas espirituales, opiniones negativas o falsas, malas experiencias previas, no querer realmente saber algo, no estar dispuesto a evolucionar, falta de humildad, soberbia, etc. También puede haber vidas pasadas o votos y pactos que lo impidan.

El manual contiene las claves para que aumentes tu fe en ti y empieces a creer en el contenido que canalizas. Si la limitación procede de promesas y pactos anteriores o de vidas pasadas, recuerda limpiar esas cargas como se indica en el manual del curso.

El manual contiene las claves para que aumentes tu fe en ti y empieces a creer en el contenido que canalizas. Si la limitación procede de promesas y pactos anteriores o de vidas pasadas, recuerda limpiar esas cargas como se indica en el manual del curso.

Como en toda disciplina, hay personas mejor dotadas que otras para una actividad determinada. Pero todos podemos y gran parte del éxito como canal espiritual depende de que trabajes tu salud física, emocional y mental, así como la confianza en ti y la práctica diaria.

Cuando hay una situación que no entiendes, un conflicto que aparece de la nada o que se enquista, una relación personal tensa, un patrón repetitivo en el trabajo, la casa, la familia, etc., puedes consultar a tus guías o a tu Yo Superior qué ocurre y cómo resolverlo. Pero también puedes canalizar mensajes de tus animales para saber qué les pasa, o de tus plantas y ver qué necesitan, incluso de tu vivienda y mejorar su vibra. Si sientes que es tu vocación, puedes ayudar a otros entregándoles mensajes procedentes de sus seres de luz para que puedan vivir una existencia más plena. La lista de utilidades es interminable.

Este curso te aporta los conocimientos necesarios y los ejercicios básicos para que, cuando acabes, no tengas ninguna duda de que eres un canal de luz y que utilices tu derecho divino de serlo para ti y para otros. No necesitas nada más, solo confiar y practicar.

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