Hablar con un ángel es fácil porque el ser humano siempre ha creído en entidades superiores. Y ha querido comunicarse con ellas. Hemos creído que el clima, la caza, las cosechas, la fertilidad, la salud... estaban en manos de seres superiores y que teníamos que hacer algo concreto para tenerlos contentos y lograr sus favores. Desde las ofrendas y las oraciones hasta los sacrificios, humanos o animales. Pero siempre hemos considerado que teníamos ayuda o castigo por parte de otros a los que no podemos ver pero que sabemos en nuestro fuero interno que existen. La humanidad ha pensado que la jerarquía que se da de modo natural en los animales, así como en las plantas y en la raza humana también debe aplicar al mundo espiritual. Y así es. De modo que muchas culturas y religiones incentivan la relación con los "ayudantes" y los servidores de los dioses y las diosas a los que adoramos. Estos mensajeros son los intermediarios, y entre otros, destacan los ángeles. Como ya sabrás, la palabra "ángel" significa mensajero, y por eso hemos optado por intentar que ellos eleven nuestros deseos a Dios -o a los dioses-. Pero, ¿cómo hablar con un ángel?
Un ángel es un recadero
Lo que quiero decir es que no solo comunica tus peticiones a instancias superiores, lo cual es innecesario porque todos los seres espirituales saben lo que te ocurre y lo que necesitas. Sino que también pueden trasladar los mensajes de Dios a los hombres. Por eso hay tantos y tantos relatos y testimonios antiguos y actuales de apariciones y sueños en los que los ángeles comunican algo importante a una persona o a un grupo de personas. Algunos ejemplos son: la Anunciación a María de que sería la madre de Jesús (Nuevo Testamento), la liberación y guía de Pedro (Hechos de los Apóstoles), la revelación al profeta Mahoma (Islam) en el año 610 d. C. o la aparición a Joseph Smith (Movimiento de los Santos de los Últimos Días) en 1823. Si estos y miles de casos más son ciertos, la existencia de estos mensajeros luminosos que nos asisten, ayudan y protegen es un hecho.
Un ángel es un guardián
Sin embargo, nos cuesta creer que, a pesar de que le haya ocurrido a otro, puede ocurrirnos a nosotros. Es decir: puedes hablar con un ángel y recibir sus repuestas, y cuantos más casos estudies más aumentará tu fe en que ha ocurrido desde siempre y sigue ocurriendo con frecuencia. Tal vez uno de los casos más sonados de este siglo es el caso que se describe en el libro Un ángel en los escombros (cuyo título original en inglés es Angel in the Rubble). Su autora es Genelle Guzman-McMillan, la última persona rescatada con vida de entre los escombros de las Torres Gemelas tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.
Además de comunicar noticias (como el arcángel Gabriel a María), de avisar de acontecimientos, dar consejos o indicarnos el mejor camino, los ángeles pueden comunicarse con nosotros para protegernos y ayudarnos, como en el caso de Genelle. ¿Hay más casos como este? Miles en todo el mundo. ¿Nos avisan de posibles accidentes, engaños o ataques? Sí, lo hacen. Pero, ¿cómo saber si estos casos son reales? Puede que estas personas se lo inventaran... Puede. Yo misma he recibido miles de mensajes de los ángeles y los arcángeles: avisos, advertencias, indicaciones, sugerencias... Tanto para mí como para otras personas. Cuando un hecho se da en todo el mundo de diferente forma y con los mismo resultados, ¿podemos seguir pensando que es nuestra mente? ¿O que es una coincidencia? ¿O que se trata de histeria colectiva?
Un ángel es un amigo
De modo que puedes llamarlo siempre que lo necesites.
Hace años aprendí que hay personas que no necesitan a nadie para comprender lo que les ocurre, entenderse y gestionar sus emociones, su realidad, y salir adelante exitosamente. Es decir, se autorregulan. Puede ser escribiendo lo que les ocurre, o haciendo deporte, o saliendo a pasear... Pero no necesitan a nadie más. Hay otro tipo de personas que avanzan más cuando cuentan lo que les sucede a otras personas, ya sean personas cercanas, o extraños o profesionales. Hablar de ellos les ayuda a comprender qué ha ocurrido, cómo les afecta y qué camino es el mejor para avanzar. Esto es la corregulación. Pero para corregularse hace falta un tercero -amigo, pareja, psicólogo-. ¿Podría un ángel ser un amigo? Sin duda. Lo son. Porque aman a la humanidad y quieren ayudarla, y porque dicen la verdad nos guste o no. Pero además, conocen el alma humana, cada una, y saben perfectamente qué y cómo decir.
Llegados a este punto, la única dificultad no es contactar con ellos sino entender claramente sus repuestas.
Yo siempre he sido sensible al mundo espiritual así que me ha sido muy sencillo creer que realmente me hablaban en cualquier momento, sin rituales ni protocolos. Así, sin más. Simplemente, tuve fe en que es así. Y aún la tengo. Pero comprendo que para la mayoría de las personas haga falta algo más: una explicación, una técnica, unas indicaciones... algo que favorezca ese encuentro y, sobre todo, la seguridad de que estamos "hablando" con un ángel y que no nos lo estamos inventando. En este punto, creo sinceramente que leer, estudiar, formarse o tener una guía, es de gran ayuda. Pero sin nada raro: canalizar la voz de tu ángel o ángeles es posible, real y maravilloso.
Hoy te animo a cerrar los ojos, anotar en un papel tus preocupaciones y a pedir a tus ángeles que te ayuden con ellas. Tú eres libre de creer o no lo que sientas. eres libre de seguir sus consejos o no, pero, si realmente sientes la respuesta de estos mensajeros alados, siempre será una respuesta amorosa, respetuosa y comprensiva. En todo caso, pase lo que pase, sentirás amor, que es la materia de la que todos -ellos y nosotros- estamos hechos.
No. ¿Los seres de luz nos dan la felicidad? No. Ni ellos, ni canalizar sus palabras. La felicidad no viene de fuera ni depende de lo que es ajeno a ti, o siempre estarías en una búsqueda interminable y en actitud dependiente. No nos han diseñado así. Nuestro diseño —sea cual sea nuestro origen— es inteligente y, por tanto, no hemos sido creados para arrastrarnos llorando por el fondo en busca de la paz interior, la salud, el amor y el dinero, y tener una buena vida.. ¿Que cómo lo sé? Conocimiento, experiencia, sentido común y conversaciones con mis guías. Todo eso junto me ha llevado a escribir esto para ti: puedes ser feliz o no serlo, pero depende de ti. Canalizar sus mensajes te ayudará, pero no es la solución.
Usemos la lógica... Si el dinero diera la felicidad en este mundo, todos los ricos serían felices, y no es así. Si tener a alguien que te ame incondicionalmente evitase la depresión, esta enfermedad no se daría en los miembros de parejas felices, y tampoco es así. Si el éxito generase paz interior, ¿las personas exitosas tendrían miedo a perder lo conseguido y afán por lograr más? Yo creo que no. Y, por último, si el contacto directo con los seres espirituales fuera la clave para ser felices, solo quienes notan estas energías o reciben sus mensajes podrían ser felices; el resto, no. ¿Es justo?
¿Dónde está la felicidad?
Entonces, ¿dónde habita la escurridiza y efímera felicidad? Tal vez es mucho menos tangible de lo que soñábamos en la niñez y más parecida a un gato callejero que, a veces, viene a vernos y, a veces, es una actitud del corazón, y no un conjunto de ideales ni un número mínimo de ceros en la cuenta bancaria, ni siquiera una salud de hierro o un amor de novela.
Puedo seguir buscando pruebas y experimentos o leer a los grandes filósofos, clásicos y modernos, pero mi pasión y mi misión son la canalización espiritual y su enseñanza, así que he pedido que nos den su visión al respecto. Esto es lo que me dijeron:
"Se es feliz cuando se observa con neutralidad lo que sucede, lo que os rodea, con el objetivo de respetar las diferencias. La meta ha de ser comprender que hay muchos caminos para llegar al mismo lugar y que la elección de la senda depende de la evolución del alma. Por tanto, mirar, escuchar y sentir el mundo con neutralidad y objetividad, no desde uno mismo, os permitirá alejar el dolor y la incomprensión y elevar vuestra consciencia sobre los acontecimientos cotidianos.
Otro paso hacia la felicidad consiste en sentarse, relajarse y, simplemente, vivir. Los conocimientos son necesarios para la evolución de la especie, pero no para la evolución del alma. Por eso, ni las personas más sesudas y brillantes intelectualmente poseen la felicidad, ni ser una persona poco inteligente y nada cultivada impide ser feliz. No hay relación alguna. Al contrario, quien piensa demasiado altera la realidad y le pone su carga y su visión personal, lo que no es real y aleja de la neutralidad del contento. Y quien piensa menos, quien no se enreda en discursos circulares, puede estar más cerca de la verdad de las cosas porque las percibe tal como son. Así que la felicidad es la verdad, no el examen, ni la investigación, ni los coloquios.
Fijaos en los animales. Simplemente están. Ese es el secreto: la felicidad es estar. ¿Qué es estar? Estar es ser en todos los sentidos, completamente, en el instante presente, el único que existe. ¿Qué es ser? Es respirar observando y sintiendo la respiración, solo esta. Es escuchar al cuerpo, saber qué os dice en este momento, no ayer ni mañana, sino ahora. Dormir sintiendo cómo se ralentizan los sistemas del organismo para recuperar fuerzas. Ser es escuchar al otro como si no existiera nada más en el universo. Es sentarse conscientemente, comer conscientemente, trabajar conscientemente... Es centrarse en lo que hay ahora: estar presente. Ese es el camino a la felicidad real, porque en la presencia está todo.
¿Cómo estar presente? Dejando fuera todo lo que no es el ahora. El pasado, el futuro, lo que no existe, lo que no está en vuestras manos, lo que es de otro, lo que le pertenece o le corresponde a otros, como su destino... Deja que los ríos fluyan y las nubes lluevan en el ciclo imparable de la vida. Permite que el otro sea el otro; eso te llevará a la felicidad. Y deja ya de exigirte un 10, de culparte porque sacaste un 5 o de no esforzarte asumiendo ya un 0. La única calificación importante en el presente es estar en el presente. ¿Qué tal vas con eso?
En síntesis...
Termino con sus palabras:
"No importa lo que digamos nosotros, importan tus propias decisiones, tus elecciones, tus caminos... Si fuera por nosotros, todo el mundo sería feliz ahora mismo. Y se puede, pero no depende de nosotros, sino de vosotros."
Lo afirmo rotundamente: el pasado deja su huella en nosotros y puede marcar nuestra vida. Está comprobado científicamente que el tipo de alimentación de una mujer influye en sus descendientes hasta varias generaciones después. Si lo que comió tu abuela puede influir en ti, ¡imagina lo importante que es lo que tú comes cada día!
Si hablamos de ejercicio, ocurre algo parecido: el cuerpo tiene memoria. Es decir, quien hace ejercicio y lo deja, pero años después vuelve a hacerlo, ¡lo nota mucho antes que quien nunca entrenó! Supongo que vivir es como montar en bicicleta: no se olvida.
Si lo que hicimos bien en el pasado nos ayuda en el presente, ¿lo que hicimos regular nos pesa o nos penaliza del mismo modo? Una persona que ha llevado una mala vida en el pasado lleva esas marcas en el rostro, no solo en el hígado, los pulmones, los huesos o el corazón. Su rostro también lo evidencia. Así que pregúntate qué calidad de vida o qué rostro quieres tener más adelante y haz hoy lo que tengas que hacer. Ahora.
Supongo que esto es aplicable a las amistades, al trabajo, al hogar y a la economía. Aplícalo tú; no quiero alargar mucho este artículo, pero, en resumen, lo que hacemos ahora siembra el éxito o el desastre en un futuro próximo.
¿Qué dicen los seres espirituales?
En este caso, se han acercado a mí dos arcángeles, Miguel y Gabriel. Ambos, alternándose como en un diálogo teatral, y han afirmado:
«Sí, el pasado antiguo, incluso el olvidado, también siembra en vuestros corazones las semillas de los cultivos futuros. Quien amó y fue amado entiende de amor. Quien fue repudiado teme el rechazo, aunque no sepa ni por qué o, al contrario, se arrastra mendigando un poco de amor, ignorando las causas la mayoría de las veces.
Si alguien fue atacado o robado hace siglos, en otras vidas, su alma mantiene el recuerdo de la desconfianza, del temor y de la sobreprotección, y eso le impide vivir la belleza de cada momento, pues ya no es necesario repetir aquello que fue superado. El alma, ignorante del pasado, vuelve inconscientemente a aquellos tiempos y reproduce el mismo comportamiento, ante el asombro de uno mismo y de los demás.
Nosotros sabemos lo que cada uno está viviendo en este instante, pero nuestra tarea no es advertir, evitar ni curar, sino dar conciencia para que la comprensión os sitúe de nuevo en el presente, sin huellas de tiempos antiguos.
¿Cómo se logra vivir aquí y ahora sin el lastre de los traumas antiguos? Mirándolo todo como si fuera completamente nuevo y prestando atención al instinto secreto y sutil del alma.
En el otro extremo del funcionamiento de la memoria del alma ocurre lo mismo. Cuando respondes con amor y con generosidad de un modo automático e inconsciente, no siempre es debido a la nobleza de tu corazón. Hay mandatos ocultos, muy antiguos, firmados en otras vidas, que ahora te hacen solidario y altruista, incluso cuando no quieres serlo.
¿Dónde queda tu libertad? En tu conciencia. Si te detienes y escuchas tu voz, la de tu alma, sentirás con absoluta claridad si debes dar un paso o no. Pues ni siempre hay que ayudar ni siempre hay que temer. Cada momento es único; cada situación requiere una visión exclusiva, objetiva, actualizada y consciente.
La mejor manera de dejar los tiempos pretéritos en el pasado y evitar el lastre pegajoso de las vidas pasadas es vivir plenamente el presente y tomar la decisión más pura posible ante lo que tienes delante. Ni siquiera es necesario saber de dónde viene todo, qué viviste o qué te ocurrió. No hace falta saber si te esclavizaron o si gobernaste un país. Eso no es relevante si no sabes desprenderte del miedo al sufrimiento y aprovechar la lección que te dejó haber tenido éxito en algo.
El pasado, próximo o remoto, está para enseñarte: toma lo que te ayuda y rechaza lo que te hunde. Saber distinguir esto es luz.»
¿Pueden ayudarte los maestros espirituales? Sí. Te ayudan a detenerte y sentir el presente. Te animan a seguir tu voz interior. Te sostienen para que no caigas en un sufrimiento inútil, gratuito y dañino.
—¿La solución sería modificar el pasado?
Los arcángeles respondieron al unísono:
«No sirve cambiar el pasado si tú sigues siendo el mismo. El cambio es tuyo, no de la historia. La solución no está en cambiar el tiempo o el espacio, sino en transformar tu corazón. Se trata de que, estés donde estés y pase lo que pase, seas la luz creadora, poderosa e inteligente que, en realidad, conforma tus células. Entonces hay sanación del pasado. Entonces hay evolución del alma. Entonces preparas experiencias más próximas a tu nueva frecuencia.
¿Cómo lograr las experiencias que deseas? Demuestra que puedes ver la luz en medio del desastre, del dolor y de la incomprensión. Si sabes ver lo bueno donde sea, lo bueno se hará cada vez más presente en tu vida. Está en tu mano. Tú creas tu futuro.»
La noticia de un cataclismo o de una catástrofe natural siempre nos afecta. Nos toca más si ocurre cerca de nosotros o si el número de afectados, entre desplazados, heridos y fallecidos, es elevado, o si afecta a un colectivo hacia el que sentimos más afinidad o cercanía. Los terremotos han existido toda la vida, pero cuando ese fatídico número de la escala de Richter supera el 6, la destrucción suele ser muy dramática y nos provoca miedo, empatía y sufrimiento.
Desde el punto de vista humano, ¿qué explicación hay? Los geólogos nos hablarán de la Tierra y sus ciclos, y realmente es así. Los astrólogos nos dirán que vienen épocas de cambio, que esta destrucción dará lugar a una renovación necesaria y que los astros ya lo indicaban hace mucho. Los ecologistas verán en estos desastres las consecuencias de nuestros abusos hacia la Tierra. Envenenamos las aguas, generamos toneladas de basura y la tiramos en cualquier parte, especialmente en los países pobres o en el mar.
Creo que todos tienen parte de razón, pero hay más. Los más conspiranoicos afirmarán que las grandes empresas y los gobiernos que las avalan y protegen quieren generar miedo, dolor y dependencia; que los terremotos y cualquier catástrofe natural han sido fabricados con claros objetivos de robarnos la paz, la salud, el dinero y la fe, entre otras cosas.
En mi caso, ignorante y sin formación alguna en estos terrenos, acudo al corazón y conecto con la sabiduría del universo. En esa conexión me permito sentir —lo más objetivamente posible— cuáles son las razones espirituales profundas por las que esto sucede y cómo afrontarlo. La diferencia en el punto de vista es esencial porque la visión espiritual de los acontecimientos no busca culpables sino crecimiento. El alma no se enzarza en quién hizo qué, sino en avanzar a pesar de ello. La sabiduría del universo nos enseña un modo distinto de ver las cosas, una forma menos idílica, menos novelesca, pero más profunda y realista.
Qué opina la fuente creadora...
Si pudieras escuchar el pensamiento del Creador o Creadora dentro de ti sentirías más neutralidad, menos dolor y más fuerza. Porque lo débil debilita y lo fuerte fortalece.
Hoy, yo he mirado en mi interior huyendo de esas imágenes y vídeos que muestran el dolor humano. No me he quedado pegada al televisor viendo la desnudez de los que sufren ni regodeándome en las lágrimas de un niño que ha sobrevivido, pero se ha quedado solo. No quiero juzgar a quien abusa de perros en criaderos ilegales o gana dinero viéndolos morir en una pelea prohibida, pero ahora se deja encontrar por uno de ellos, tal vez el cachorro que desechó de una camada imperfecta. No voy a entrar en cuestiones que desconozco, que generan morbo o que solo me aportan culpabilidad por estar viva y sana o por tener casa, familia y trabajo.
¿Puede ser que ese sea el deseo de las fuerzas oscuras? ¿Es posible que los medios de comunicación, los monopolios y los grandes clubes secretos llenos de ricos codiciosos estén provocando estas emociones? Puede ser, no lo sé. Pero, si me alejo de mi humanidad y no pienso como un humano —como os pidió Kryon hace décadas—, puedo sentir que el sufrimiento se aplaca porque siento las respuestas claramente dentro de mí.
"Todo lo acontecido tiene el objetivo de promover una gran limpieza. Este planeta que habitáis no está pudiendo liberarse de las grandes densidades de desunión y lucha entre vosotros que provocáis, algunos a propósito, algunos sin saber. Es momento de sacudir las conciencias y el alma del planeta, que también tiene voto en el universo, da un latigazo que expresa la vida y la autonomía del planeta. No es vuestro, es un ser autónomo y libre. Hay que sumar los egoísmos humanos que van cercenando las entrañas del planeta. Robar los tesoros de la Madre por egoísmo tiene consecuencias, y quienes más las pagan son los más pobres, los que menos posibilidades tienen de crecer y mejorar, y los que menos esfuerzo hacen por cambiar su situación. Eso sirve para que los más afortunados se den cuenta —os deis cuenta— de las diferencias sociales y sus causas. Sirve para que, sin culpa, os unáis a los más desfavorecidos y os hagáis iguales a ellos. En esta ocasión os han tocado distintos puntos de Gaia para nacer, pero ¿y si tú hubieras nacido allí donde la Tierra acaba de abrirse? ¿Qué harías? ¿Qué necesitarías?
Yo solo te pido consciencia
No levantamos escombros, no buscamos fallecidos, como tampoco provocamos cataclismos, ni maremotos, ni tifones. El planeta es libre y se comporta como quiere, no es esclavo de sus habitantes.
Estos hechos, vistos con tanto dolor por la parte menos verdadera del ser humano, la parte mortal, abren la puerta a la toma de consciencia y son un revulsivo, un estímulo necesario para el crecimiento y la solidaridad. Vivís adocenados en una realidad falsa, externa, a la que concedéis el poder de haceros felices —si es como la deseáis— o infelices —si no cumple vuestras expectativas—. Todo esto es un error. Lo único verdadero es el alma. El resto son hologramas, visiones tergiversadas de vuestra verdadera esencia —la consciencia— y de vuestro verdadero poder, que es total.
Ahora, ¿qué hay que hacer? Nuestros consejos han resonado en vuestros corazones desde el principio de los tiempos, pero no queréis escuchar. Hoy repito nuestro consejo:
Visualizad soluciones. Acompañad en el dolor a quienes lo necesitan. Agradeced todo lo que sois y tenéis, mucho más allá de lo que puede perderse en un seísmo. Enviad vuestra energía poderosa para ayudar no solo a los cuerpos, sino a las almas de todos los afectados por esta y otras catástrofes, pues vendrán más.
La vida es algo que pasa a tu lado mientras te enfocas en una meta material en vez de vivir. Ahora es el momento de valorar lo que realmente tiene valor. La unión tiene valor. La solidaridad tiene valor. La esperanza tiene valor. El amor tiene el mayor valor, pues es como un diamante que no se daña ni se pierde porque está dentro de ti.
¿Cómo recibir estos mensajes?
Si este mensaje me hubiera llegado hace veinte años habría dudado. Actualmente, tras más de una década recibiendo y entregando este tipo de canalizaciones o transmisiones, sé que no me equivoco: Dios nos habla. O los guías espirituales nos hablan. O los pleyadianos nos hablan. Por eso lo escribo y lo regalo. Por eso comparto lo que recibo desde la luz. Por eso no me asusta, ni me acompleja ni me avergüenza dedicar mi vida a canalizar la voz del universo y las voces de todo lo que vive. Y por eso mi pasión es enseñar a otros a confiar en su corazón para conocer las respuestas y no tener que depender de otros, ni siquiera de mí.
Hago esta pausa necesaria para salir del ligero trance en el que recibo las palabras que acabas de leer y confirmar que, sí, lo superviso, lo repaso y lo pregunto varias veces. Por eso sé que canalizo los pensamientos de diversos seres de luz y sé que estas palabras vienen de la Fuente. Y continúo:
Ve a tu propio corazón colocando en él una imagen del sufrimiento humano de tus hermanos. Haz en ti un espacio de luz dorada que limpie todo el dolor que están atravesando y que guíe a quienes han dejado la vida física en esta entrega para mejorar el mundo. Esa es tu responsabilidad: dejar de llorar y de opinar y hacer algo real por ellos. Guíalos hacia mis brazos, pues los espero con todos mis ángeles para enjugar sus lágrimas y agradecer sus vidas. Cada uno de ellos es necesario para el plan universal. La limpieza en la que han participado obliga a aumentar la consciencia del planeta y de todos los que quedáis. ¿Qué vas a hacer tú ahora tras su marcha? ¿Tendrás más consciencia, más solidaridad, más comprensión? ¿O dentro de tres días habrás olvidado que todos sois uno, que sois iguales y que lo que uno hace repercute en el resto? ¿Comprendes ya que sois células de un mismo organismo? ¿Entiendes que todos sois creados a partir de mí y volvéis a mí? ¿Aceptas que estos hechos no nacen de la ira divina ni del error humano, sino que suceden para que la humanidad dé un gran salto cuántico hacia más amor? Esa es tu tarea y estas son mis palabras para ti, que estás en mí como yo en ti y en cada ser que existe. Sigamos adelante. Yo siempre estoy.
A veces se me hacen difíciles de escribir y aún más de entender sus mensajes. Entonces, siento su apoyo y me parece percibir: un paso cada vez.
Ahora, después de escribir esto, corregir las erratas, colgarlo en el blog... Me perdono los errores que cometo: las prisas, el egoísmo, el juicio, la duda... Me perdono el leve temorcito al «¿qué dirán?».
Yo me debo al Padre, me debo a ti, que lees esto voluntariamente, y me debo a mí. Por eso yo lo escucho y lo escribo. Por eso tú lo lees.
Canalización Espiritual: Supera los Bloqueos para Conectar con tus Guías
Contra lo que puedas pensar, es sencillo hablar con el Creador, con los seres espirituales que nos rodean y con las almas de los fallecidos. Eso se llama canalización espiritual, y es sencilla porque todo es energía, absolutamente todo, aunque en diferentes formas. La relación entre unos seres y otros es posible y fácil si ambas partes quieren, y “ellos” siempre quieren.
¿Para qué van a querer comunicarse contigo unos seres de frecuencia elevada que no tienen cuerpo ni viven en la Tierra? Pues porque su misión es ayudar a la evolución de los demás y a la instauración de la luz en la Tierra. Por eso, siempre que los llames estarán preparados para asistirte.
Lo repito: las dificultades en la comunicación o conexión entre la humanidad y los seres de luz —u otras presencias y energías— dependen más de nosotros que de ellos.
Principales obstáculos en la canalización espiritual
1. No creo en ellos
Una de las principales dificultades de nuestras conexiones es no creer en su existencia, en su misión y en su cercanía. Cuando alguien cree que estos seres luminosos no existen, va a negar cualquier experiencia. Incluso aunque sienta, vea o escuche claramente una presencia, se aferrará a “no existen, es imposible, así que me lo habré inventado” o “lo habré soñado”.
Es legítimo no creer algo hasta que no hay pruebas, pero si abres tu mente a la posibilidad de que están y quieren ayudarte, estarás dando el primer paso hacia esa experiencia. Te sugiero que admitas la duda razonable: ¿y si existen y quieren ayudarme? ¿Qué puedo perder?
2. No sé cómo son ni cómo se llaman
Voy a describirte lo que yo percibo y a darte algunos nombres. Así verás que, aun con esa información, tú decides si quieres creer en ellos y llamarlos o no. Yo percibo ángeles, arcángeles, guías espirituales, maestros ascendidos y a Dios.
Aunque digo “ver”, no se trata de ver con los ojos físicos. Como percibo imágenes, digo que “los veo”. Son seres grandes, luminosos, como nebulosas de luz o cuerpos energéticos. Siempre muestran un color o un objeto clave para conocer su misión. Respecto al nombre, no es relevante; hemos adaptado estas presencias a nuestra cultura y fonética, pero lo importante es el mensaje o el consejo.
3. No es tan sencillo
La canalización espiritual es una práctica abierta a todo el que desee realizarla. Nuestros guías y maestros espirituales están deseando que les pidamos asistencia. Si la gran mayoría de mis alumnos han podido notar su presencia, es que todo ser humano puede hacerlo de una forma sencilla.
4. No tengo guías
Todos tenemos guías espirituales y maestros de luz que nos acompañan cada día. La diferencia es que unos atienden a sus “profesores” y otros no. Todos tenemos libre albedrío, pero unos siguen su corazón —donde realmente percibimos lo espiritual— y otros no.
Aprende a canalizar con Amada Selina
5. No puedo o no sé hacerlo
¿Qué necesitas? Querer comunicarte con ellos y practicar cada día. Si no tienes un método, busca una escuela que te enseñe a canalizar a los seres de luz. Los métodos ayudan, pero incluso sin ellos, la voluntad y el estar presente son los requisitos fundamentales.
Otros bloqueos habituales que impiden canalizar
6. No lo merezco
Muchas personas no se sienten merecedoras del amor del Creador. Esta idea suele proceder de la niñez, pero es necesario corregirla. No se requiere tener un don especial; puedes comunicarte con ellos desde este mismo instante practicando canalización espiritual.
7. No me lo creo
De nada sirve si decides creer que es imposible. ¿Qué te hace pensar que tu Creador te ha dejado solo? Prueba unos minutos a creer que es posible y observa cómo cambia tu vibración.
8. No sé qué decirles
¡Hay muchísimo de qué hablar! Empieza por preguntar qué necesitas saber hoy. Puedes consultarles sobre tu salud, conflictos personales o tu evolución. Su sola presencia puede aportarte calma en momentos de ansiedad.
9. No los veo ni los oigo
¡Ni falta que hace! Basta con volver al corazón. Céntrate en tu ser y pregunta en silencio: “¿qué mensajes tenéis hoy para mí?”. Aunque no escuches nada, ellos siempre están a tu lado.
10. No responden como yo espero
El “cielo” no responde como tú quieres, sino como tú necesitas para desarrollar paciencia, aceptación y paz.
11. No me resuelven los problemas
La canalización espiritual no es magia. Su objetivo es recordarte las herramientas que ya habitan dentro de ti para que tú puedas actuar con claridad.
12. No me fío de lo que recibo
Pensar “me lo estoy inventando” es el bloqueo más frecuente. Tu capacidad nunca desaparece, solo se debilita si no practicas. Confía en tu propia intuición y conexión.
13. No quiero hacerlo
Eres completamente libre de no creer o no meditar. No hay obligaciones en el mundo espiritual. He escrito este artículo simplemente para ayudarte si decides dar el paso.